Chile es un país largo y angosto, de más de 4.000 km de norte a sur, por lo que la forma de moverte depende mucho de la distancia que quieras recorrer. Para trayectos largos entre regiones, el avión suele ser la opción más eficiente: existen vuelos frecuentes que conectan Santiago con el norte (Iquique, Calama) y el sur (Puerto Montt, Punta Arenas).
Para distancias medias, los buses interurbanos son una alternativa cómoda y económica, con servicios que incluyen asientos semi-cama y cama en muchas rutas. Dentro de cada ciudad, el transporte público (Metro y buses urbanos en Santiago, o buses locales en regiones) y las aplicaciones de traslado cubren la mayoría de los trayectos cortos.
Si planeas recorrer una zona con libertad de horarios —como el Cajón del Maipo, la Araucanía o la Patagonia— arrendar un auto es la mejor opción, ya que muchos atractivos naturales no tienen buena conexión de transporte público.